Los cuatro elementos

 

Agua

 

Como de algo mágico se tratara

cae, corre fluye con mil reflejos,

formando maravillosos espejos,

donde la luna se mira la cara.

 

Y brillante, con el sol se compara;

una gran belleza nos deja perplejos,

al pelear con las rocas entre quejos

emana: habla en la fuente el agua clara.

 

Escúchala, te ofrece una sinfonía,

mientras transcurre en su curso galante,

escribiendo con su peculiar grafía,

 

sobre la tierra, haciéndola su amante,

palabras de amor, que suenan a poesía;

y sin mirar atrás sigue adelante.

 

Fuego

 

Candente, con ese color rojizo,

desprendiendo tan enorme calor,

llega a tener un poder enfermizo.

 

Y te remueve en su caliente hechizo,

dentro de la fragua de su furor,

deslumbrándote con el resplandor,

convirtiendo lo que toca en cenizo.

 

Incandescente la pira de tu ego,

la luminosa combustión de la flama,

queman apasionadas como un juego.

 

Aviva el fuelle la fuerza en la llama,

ese aire, siempre tu señor es, fuego,

y la materia en brasas es tu cama.

 

Aire

 

Al mecer los árboles con mesura

cuando esta presente, aire en movimiento,

aunque no te veo, estés ahí viento,

haciéndole adoptar tu postura.

 

Roza la brisa en mi piel con dulzura,

y quedando impregnada de tu aliento,

esas ráfagas de tu cuerpo siento,

oigo las notas de tu partitura.

 

Enigmático tu infinito etéreo,

te pierdo la pista en el firmamento;

a tu antojo moldeas, con molde férreo,

 

La tierra soplada en ese momento;

hazme volar con este mi sueño aéreo,

y llevate muy lejos mi lamento.

 

Tierra

 

El fuego del astro Sol te calienta,

y cuando tu ser se llena e insemina,

la entraña de tu cuerpo germina,

y la vida en tu cuerpo se fomenta.

 

Aunque agua de lluvia aun a ti alimenta,

sobrevive al ser que contamina,

valor ante la fuerza que extermina,

pues, si no estas viva, ¿quien nos sustenta?

 

Respira el aire que te da la vida,

madre de todo organismo que crece,

respira Tierra, Terra, Gea querida,

que sin oxigeno tu alma perece,

conserva, guarda, la "bio" que en ti anida,

sin ti, el universo entero estremece.

 

 

Maribel Menjibar Borrego

 

1º Premio Certamen Poesía

Cañete de las Torres 1998